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Baja laboral por depresión o ansiedad: requisitos, duración y cómo proteger tu empleo

  • enero 8, 2026
  • 14 min read
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Baja laboral por depresión o ansiedad: requisitos, duración y cómo proteger tu empleo

La depresión y la ansiedad son dos de las principales causas de baja laboral en España. Sin embargo, muchas personas desconocen qué requisitos se exigen, cuánto puede durar la baja, cómo se calcula la prestación o qué hacer para que su puesto de trabajo no se vea comprometido.

Entender bien el marco legal y los pasos prácticos que debes seguir te ayudará a centrarte en lo importante: tu recuperación, evitando miedos innecesarios en el terreno laboral.

¿Es posible coger una baja laboral por depresión o ansiedad?

Sí. La depresión, los trastornos de ansiedad y otros problemas de salud mental son causas plenamente reconocidas para una incapacidad temporal (IT), siempre que exista informe médico que lo acredite. No se trata de “fingir” ni de una cuestión de voluntad: son patologías reconocidas que pueden incapacitarte para realizar tu trabajo con normalidad.

En general, la baja puede tramitarse cuando los síntomas afectan de forma significativa a tu capacidad para desempeñar tus tareas habituales. Algunos ejemplos de indicios que suelen justificar una baja son:

  • Crisis de ansiedad frecuentes que impiden concentrarte o relacionarte con clientes o compañeros.
  • Estado de ánimo depresivo mantenido, con apatía extrema, fatiga o dificultad para salir de casa.
  • Insomnio prolongado o sueño de mala calidad que te deja sin capacidad de reacción en el trabajo.
  • Trastornos de adaptación derivados de acoso laboral, conflictos graves o estrés crónico.

El médico evaluará la intensidad de los síntomas, el tipo de trabajo que realizas y tu estado general. Si considera que estás incapacitado temporalmente para tu profesión, emitirá el parte de baja.

Requisitos para obtener la baja laboral por depresión o ansiedad

Para acceder a la baja laboral por contingencias comunes (enfermedad común, que es lo habitual en casos de depresión o ansiedad) deben cumplirse varios requisitos básicos:

1. Estar de alta o en situación asimilada al alta

Debes estar dado de alta en la Seguridad Social o en una situación asimilada (por ejemplo, cobrando el paro o en determinados supuestos de despido con derecho a prestación). Esto permite generar el derecho a la incapacidad temporal.

2. Cumplir un periodo mínimo de cotización (en algunos casos)

Para enfermedad común se exige en general un periodo mínimo de cotización de 180 días dentro de los 5 años anteriores, salvo determinadas excepciones (por ejemplo, menores de 21 años y otros supuestos específicos). Si tu depresión o ansiedad deriva de accidente de trabajo o enfermedad profesional, no se exige cotización previa.

3. Parte de baja emitido por un facultativo

La baja debe estar respaldada por un médico del sistema público de salud o, según el régimen aplicable, por el médico de la mutua. En este parte se indica el diagnóstico (normalmente codificado), la fecha de inicio y la duración estimada del proceso.

Es recomendable que expliques a tu médico con franqueza:

  • Cómo te afecta el estado emocional en el día a día.
  • Qué tipo de tareas realizas en tu trabajo.
  • Si has sufrido situaciones de estrés extremo, conflictos, acoso o cambios recientes.

Cuando existen dudas sobre la correcta tramitación de la baja o sobre la relación entre tu problema de salud mental y el entorno laboral, como acoso, estrés laboral u otras situaciones de presión sostenida, puede ser útil contar con asesoramiento especializado. En este tipo de casos, despachos como Abogados Duran, con experiencia en incapacidad temporal y en posibles incumplimientos empresariales, pueden ayudarte a valorar el escenario con criterio y a definir los siguientes pasos con mayor seguridad.

4. Colaborar con el seguimiento médico

Durante la baja tendrás revisiones periódicas. Es obligatorio acudir a las citas y seguir las indicaciones médicas (tratamiento farmacológico, terapia psicológica, reposo, etc.). No hacerlo puede ser motivo de alta o de conflictos con la mutua o la Seguridad Social.

Quién puede emitir la baja y los partes de confirmación

En general, en casos de depresión y ansiedad la baja suele ser tramitada por:

  • Tu médico de atención primaria, que es quien suele emitir el primer parte.
  • El psiquiatra del sistema público o privado puede emitir informes que apoyen la baja, aunque el parte oficial normalmente lo firma el médico de cabecera o el facultativo designado.
  • En contingencias profesionales, la mutua colaboradora puede intervenir en el seguimiento e incluso discrepar del diagnóstico.

Además del parte inicial de baja, se emiten partes de confirmación con una frecuencia que depende de la duración estimada del proceso (corta, media o larga duración). Estos partes son esenciales para que sigas cobrando la prestación.

Duración de la baja por depresión o ansiedad

La baja por enfermedad común, incluida la depresión o ansiedad, puede durar como máximo:

  • 365 días iniciales, prorrogables hasta 180 días más (es decir, un total de 545 días) si se prevé que en ese periodo puedas recuperarte.

El tiempo real de la baja dependerá de:

  • La gravedad del cuadro (leve, moderado, grave).
  • La respuesta al tratamiento.
  • La naturaleza de tu trabajo (no es lo mismo atención al público bajo mucha presión que un trabajo más analítico y flexible).
  • Factores personales y sociales (apoyo familiar, conflictos en el trabajo, cargas de cuidado, etc.).

Si al acercarse el límite de los 365 días aún no estás en condiciones de trabajar, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) puede:

  • Prorrogar la baja hasta 545 días.
  • Emitir el alta médica.
  • Proponer una incapacidad permanente si considera que no podrás volver a tu profesión en un plazo razonable.

Cuánto se cobra durante la baja laboral

La cuantía de la prestación por incapacidad temporal por enfermedad común suele seguir este esquema (salvo mejoras del convenio colectivo):

  • Días 1 a 3: no se cobra prestación de la Seguridad Social (aunque algunos convenios pueden complementarlo).
  • Del día 4 al 20: se cobra el 60 % de la base reguladora.
  • Desde el día 21 en adelante: se cobra el 75 % de la base reguladora.

La base reguladora se calcula a partir de tu base de cotización previa. En algunos sectores o empresas, el convenio colectivo mejora estos porcentajes hasta garantizar el 100 % del salario durante un tiempo determinado.

Comunicación con la empresa: qué debes hacer

Al recibir el parte de baja, tienes la obligación de:

  • Informar a la empresa de tu situación en el plazo fijado (normalmente 3 días).
  • Entregar el parte de baja y, posteriormente, los partes de confirmación en los plazos indicados.

No es obligatorio detallar el diagnóstico concreto a tu empleador; la información médica es confidencial. El parte que recibe la empresa indica que estás de baja por enfermedad común y la duración estimada, pero no necesita conocer si se trata de depresión, ansiedad u otro trastorno.

Conviene, eso sí, mantener una comunicación mínima y respetuosa con la empresa para evitar malentendidos, especialmente en bajas de media o larga duración.

¿Puede la empresa despedirte estando de baja por depresión o ansiedad?

La baja médica no blinda absolutamente tu puesto de trabajo, pero sí introduce límites importantes. En España:

  • No existe una prohibición total de despedir a una persona de baja.
  • Lo que se prohíbe es el despido discriminatorio (por discapacidad, vulneración de derechos fundamentales, represalia, etc.).

La empresa puede alegar causas objetivas (económicas, organizativas, productivas) o disciplinarias, incluso si estás de baja, pero debe poder acreditarlas. Un despido que, en realidad, se base en tu estado de salud o en el hecho mismo de estar de baja puede ser declarado nulo o improcedente por los tribunales.

Aspectos clave para proteger tu empleo:

  • Guarda copias de todos los partes médicos y comunicaciones con la empresa.
  • Anota comentarios o presiones que te hagan sentir coaccionado para darte de alta antes de estar recuperado.
  • Si recibes una carta de despido durante la baja, revisa con calma el motivo alegado y tus posibilidades de impugnarlo.

En particular, cuando la depresión o ansiedad se vinculan a acoso laboral (mobbing) o a una situación de conflicto grave con la empresa, es fundamental recabar pruebas (correos, mensajes, testigos) y asesorarte cuanto antes.

Estrategias para proteger tus derechos durante la baja

1. Cuidar el aspecto médico y documental

Desde el primer momento, es esencial que tu situación quede bien documentada:

  • Solicita informes al psiquiatra o psicólogo que te atienda.
  • Conserva recetas, justificantes de terapia y resultados de pruebas.
  • Si tu cuadro se agrava por razones laborales (estrés, sobrecarga, acoso), coméntalo claramente al profesional de salud.

Esto puede resultar útil si más adelante necesitas acreditar que tu depresión o ansiedad tienen un fuerte componente laboral.

2. Evitar conductas que generen sospechas o conflictos

Durante la baja por depresión o ansiedad, no se trata de “encerrarse en casa”, pero sí de actuar con coherencia respecto al tratamiento. Algunas recomendaciones:

  • Evita actividades públicas que puedan interpretarse como incompatibles con tu estado (fiestas, trabajos paralelos evidentes, publicaciones en redes que muestren una vida muy activa mientras estás incapacitado).
  • Respeta las citas médicas y las posibles visitas de control.
  • Consulta con tu médico cualquier duda sobre lo que puedes o no puedes hacer (viajar, realizar deporte, etc.).

3. Asesoramiento laboral y psicológico

Más allá del plano estrictamente sanitario, contar con apoyo psicológico y asesoría laboral es muy recomendable. Un profesional del derecho laboral puede orientarte en cuestiones como:

  • Revisión de posibles vulneraciones de derechos en la empresa.
  • Impugnación de altas médicas prematuras.
  • Reclamación de complementos de IT recogidos en convenio.
  • Acciones frente al acoso o la presión indebida para reincorporarte.

Reincorporación al trabajo después de la baja

El momento del alta puede generar incertidumbre y miedo a recaídas. Preparar bien la vuelta es clave para proteger tu salud mental y tu empleo.

1. Alta médica y retorno efectivo

Cuando el médico considera que tu estado permite volver a trabajar, emitirá el parte de alta. Debes entregarlo a la empresa con la misma diligencia que los partes de baja. Desde ese momento, se espera que te reincorpores en la fecha indicada.

Si discrepas claramente con el alta (por considerar que aún no estás en condiciones), tienes vías de impugnación, aunque los plazos suelen ser muy breves. Ante la duda, conviene solicitar asesoramiento jurídico de inmediato.

2. Adaptaciones razonables en el puesto

En algunos casos, tu regreso al trabajo puede requerir ciertas adaptaciones, por ejemplo:

  • Cambios de turno para mejorar el descanso.
  • Reducción temporal de tareas de alta presión.
  • Ajustes en objetivos o ritmos de trabajo.

Cuando la depresión o ansiedad sean persistentes o se consideren discapacidad en sentido amplio, la empresa puede verse obligada a valorar adaptaciones razonables. Siempre es preferible intentar un acuerdo dialogado, documentando por escrito las peticiones y respuestas.

3. Prevención de recaídas

Algunas medidas útiles para tu propia estabilidad emocional en la vuelta al trabajo son:

  • Continuar con la terapia y medicación el tiempo que indique el profesional.
  • Introducir progresivamente nuevas responsabilidades, evitando sobrecargas desde el primer día.
  • Marcar límites claros en cuanto a disponibilidad, horas extra y contacto fuera del horario laboral.

Qué hacer si tu depresión o ansiedad impiden seguir trabajando a largo plazo

En determinados casos, pese al tratamiento y las bajas temporales, la persona no logra alcanzar un nivel de estabilidad suficiente para desempeñar su profesión con continuidad. Ante ese escenario, pueden valorarse otras figuras jurídicas:

1. Incapacidad permanente

Si el INSS considera que las secuelas de tu trastorno psíquico son previsiblemente definitivas y reducen o anulan tu capacidad laboral, puede reconocerse una incapacidad permanente, en grado de:

  • Parcial: disminución no total del rendimiento para tu profesión habitual.
  • Total: imposibilidad para tu profesión habitual, pero con capacidad para otra distinta.
  • Absoluta: imposibilidad para cualquier tipo de trabajo.
  • Gran invalidez: cuando además necesitas ayuda de otra persona para los actos esenciales de la vida.

El reconocimiento se traduce en pensiones o indemnizaciones según el grado y tus bases de cotización. El proceso suele requerir informes médicos sólidos y, con frecuencia, recursos o demandas judiciales si la solicitud es denegada.

2. Reorientación profesional y formación

Para quienes no pueden seguir en su puesto habitual pero sí tienen capacidad para otros trabajos menos estresantes o más compatibles con su estado emocional, es clave valorar:

  • Programas de reciclaje profesional y formación.
  • Cambios de sector hacia entornos con menor presión y mayor flexibilidad.
  • Modalidades de trabajo híbrido o remoto, si esto contribuye a un mayor equilibrio.

La salud mental no debe ser el fin de tu carrera profesional, sino un punto de inflexión para replantear tu trayectoria y condiciones laborales hacia algo más sostenible.

Claves finales para afrontar una baja por depresión o ansiedad

A modo de resumen, algunas ideas esenciales para trabajadores, estudiantes que se incorporan al mercado laboral y personas emprendedoras que puedan enfrentar estos problemas en su propio proyecto:

  • La baja por depresión o ansiedad es un derecho cuando tu salud te impide trabajar con normalidad.
  • La documentación médica y el cumplimiento de las revisiones son la base para evitar conflictos.
  • Tu empresa no tiene derecho a conocer el detalle del diagnóstico; solo necesita los partes oficiales.
  • Estar de baja no impide por sí mismo el despido, pero sí puede convertirlo en impugnable si se basa en discriminación o represalias.
  • El apoyo psicológico, el asesoramiento laboral y una buena planificación de la reincorporación reducen el riesgo de recaídas.
  • Si tu profesión actual es incompatible con tu estado emocional a medio o largo plazo, valora cambios de rumbo, formación complementaria y una redefinición de tus metas laborales.

Cuidar tu salud mental no es una debilidad, sino una inversión imprescindible para sostener tu vida personal y profesional a largo plazo.